BRC y IFS Food: diferencias y coste de certificación
BRC (ahora BRCGS Food Safety) e IFS Food son dos estándares de seguridad alimentaria reconocidos por la GFSI, con estructura y objetivos muy similares pero orígenes distintos: BRC es de origen británico y predomina en el mercado del Reino Unido e Irlanda, mientras que IFS es de origen franco-alemán y predomina en Francia, Alemania y otros mercados centroeuropeos. El coste de certificación depende sobre todo del tamaño y complejidad de la planta, el número de días de auditoría y el organismo certificador elegido, no del estándar en sí.
Qué son BRC(GS) e IFS Food
Ambos estándares certifican la gestión de la seguridad alimentaria en instalaciones que fabrican, envasan o manipulan alimentos, y ambos están reconocidos por la Global Food Safety Initiative (GFSI), lo que significa que un gran número de retailers y distribuidores internacionales los aceptan como prueba de conformidad de sus proveedores.
- BRCGS Global Standard for Food Safety (antes "BRC Global Standard"): desarrollado por el British Retail Consortium. Es el estándar de referencia para muchos retailers británicos e irlandeses, aunque su uso se ha extendido a nivel global.
- IFS Food (International Featured Standard): impulsado originalmente por federaciones de distribución alemanas y francesas. Es el estándar más exigido por cadenas de distribución de Alemania, Francia, Italia y otros mercados de Europa continental.
Idea clave: la elección entre BRC e IFS no suele depender de cuál es "mejor" técnicamente, sino de qué exige el cliente/retailer principal al que se vende. Muchas plantas que exportan a varios mercados acaban certificándose en ambos.
Diferencias principales de enfoque
| Aspecto |
BRCGS Food Safety |
IFS Food |
| Origen |
Reino Unido (British Retail Consortium) |
Alemania / Francia (federaciones de distribución) |
| Mercados donde suele exigirse |
Reino Unido, Irlanda; ampliamente aceptado en otros mercados |
Alemania, Francia, Italia y otros mercados de Europa continental |
| Reconocimiento GFSI |
Sí |
Sí |
| Sistema de puntuación |
Niveles de calificación (grados AA/A/B/C, según versión vigente) con desviaciones "fundamental", "crítica" y "mayor/menor" |
Puntuación numérica ponderada por requisito, con "KO" (knock-out) para incumplimientos graves de requisitos clave |
| Enfoque documental |
Estructurado en módulos temáticos (compromiso, HACCP, sistema de gestión de calidad, normas de la planta, control de producto, control de proceso, personal) |
Estructurado en capítulos similares, con fuerte énfasis en la responsabilidad de la alta dirección y en el análisis de food fraud/food defense |
En la práctica, los dos estándares comparten una base muy parecida: sistemas HACCP, gestión de calidad, control de instalaciones y procesos, gestión de personal, y requisitos sobre food defense y food fraud. Las diferencias suelen notarse más en el detalle de la checklist, el formato del informe de auditoría y las expectativas culturales/documentales de cada organismo, que en el nivel de exigencia global.
Qué suelen pedir los retailers de cada mercado
No existe una regla universal, pero como orientación general observada en el sector:
- Retailers y marcas británicas e irlandesas tienden a solicitar BRCGS como referencia por defecto para sus proveedores de alimentación.
- Cadenas de distribución alemanas, francesas e italianas tienden a exigir IFS Food, especialmente para producto de marca de distribuidor (MDD).
- Muchos proveedores que exportan a varios países europeos optan por certificarse en ambos estándares, o eligen el que exige su cliente principal y evalúan añadir el segundo si crece la exportación a otro mercado.
Antes de decidir qué estándar implantar, lo más fiable es preguntar directamente al cliente o retailer objetivo qué certificación exige o prefiere, ya que las exigencias pueden variar por cadena, categoría de producto y país.
Factores que influyen en el coste de la certificación
El coste de certificarse en BRC o IFS no es fijo: depende de varias variables que el organismo certificador valora al preparar su oferta. Los principales factores son:
- Tamaño y complejidad de la instalación: superficie de la planta, número de líneas de producción, número de empleados y turnos. A mayor complejidad, más tiempo de auditoría in situ.
- Número de días de auditoría: se calcula según guías del propio esquema (BRCGS e IFS publican fórmulas orientativas de duración según tamaño y categoría de producto) y determina directamente el coste, ya que la auditoría se factura por jornada de auditor.
- Organismo certificador (Certification Body): cada entidad acreditada fija sus propias tarifas por día de auditoría, gastos de desplazamiento del auditor y tasas administrativas o de licencia del esquema.
- Preparación previa: si la planta ya tiene implantado un sistema HACCP sólido y documentación de calidad madura, la preparación (interna o con consultoría externa) será más corta y económica que partir de cero.
- Alcance de la certificación: número de categorías de producto certificadas y si se solicita certificación combinada o multisite.
- Auditorías de seguimiento o no anunciadas: algunos programas incluyen opciones de auditoría no anunciada, que pueden tener un coste asociado distinto al de la auditoría estándar.
Sobre el precio: el coste total combina la tarifa de auditoría (organismo certificador), la tasa de licencia/registro del esquema (BRCGS o IFS) y, en su caso, la consultoría de preparación. Estas cifras varían de forma significativa según país, organismo certificador y tamaño de planta, por lo que cualquier rango que se maneje debe entenderse como orientativo muy general. La cifra fiable solo la da el organismo certificador tras conocer el alcance exacto de la instalación: se recomienda solicitar al menos dos o tres presupuestos comparables antes de decidir.
Impacto práctico para el responsable de calidad o planta
Para quien gestiona la certificación desde dentro de la empresa, las decisiones prácticas suelen girar en torno a:
- Elegir el estándar correcto primero: certificarse en el esquema equivocado (o duplicar esfuerzo certificándose en ambos sin necesidad real) consume presupuesto y tiempo de personal sin aportar valor comercial.
- Planificar el calendario de auditoría con margen: dejar tiempo suficiente entre la autoevaluación interna, el cierre de no conformidades previas y la fecha de auditoría, para evitar sorpresas de última hora.
- Mantener evidencia documental centralizada y trazable: gran parte del tiempo de auditoría (y por tanto del coste) se dedica a localizar y verificar registros; tener la documentación de HACCP, trazabilidad, formación y mantenimiento organizada reduce días de auditoría y facilita la renovación anual.
- Anticipar la renovación: tanto BRCGS como IFS Food se auditan con periodicidad anual (con posibilidad de ciclos distintos según el nivel de calificación obtenido), por lo que conviene planificar la siguiente auditoría con antelación en lugar de gestionarla de forma reactiva.
Errores comunes y sus consecuencias
- Elegir el estándar sin consultar al cliente: certificarse en BRC cuando el retailer objetivo exige IFS (o viceversa) obliga a repetir el proceso y duplica el coste.
- Subestimar el tiempo de preparación documental: llegar a la auditoría con registros dispersos o incompletos alarga los días de auditoría y aumenta el riesgo de no conformidades mayores.
- No verificar la acreditación del organismo certificador: contratar a un certificador no acreditado para el esquema y el alcance concretos invalida el certificado.
- Comparar presupuestos solo por precio: el certificador más barato no siempre es el más adecuado; conviene valorar también su experiencia en el sector de producto concreto y la calidad del informe de auditoría.
- Ignorar los requisitos de food fraud y food defense: ambos esquemas han reforzado estos apartados en sus versiones más recientes, y son un foco habitual de no conformidades cuando no se han actualizado los planes internos.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio certificarse en BRC o IFS Food?
No son obligatorios por ley; son estándares privados exigidos habitualmente por retailers y distribuidores como condición comercial para trabajar con ellos. La obligatoriedad, en la práctica, la marca el cliente, no la normativa alimentaria general.
¿Puedo tener BRC e IFS Food a la vez?
Sí. Muchas plantas que venden a varios mercados europeos mantienen ambas certificaciones. Algunos organismos certificadores permiten combinar auditorías para reducir solapamientos, pero conviene confirmarlo directamente con el certificador elegido.
¿Cuál es más exigente, BRC o IFS Food?
No hay un consenso claro de que uno sea "más exigente" que el otro en términos generales: ambos cubren áreas muy similares (HACCP, calidad, instalaciones, personal, food defense y food fraud) con matices de enfoque y formato distintos. La dificultad real depende más del estado de partida de cada planta que del esquema elegido.
¿Cuánto dura la validez del certificado?
Ambos esquemas funcionan con ciclos de auditoría y renovación de periodicidad anual, aunque las normas concretas de calendario pueden variar según el nivel de calificación obtenido en la auditoría; conviene confirmar el ciclo aplicable con el organismo certificador.
¿Qué determina el número de días de auditoría?
Principalmente el tamaño de la instalación, el número de categorías de producto certificadas, la complejidad del proceso productivo y el número de empleados. Ambos esquemas publican guías orientativas para calcular la duración mínima de la auditoría.
¿Cómo elijo el organismo certificador adecuado?
Verifica que esté acreditado para el esquema y el alcance de producto concretos, compara al menos dos o tres presupuestos, y valora su experiencia previa auditando plantas similares a la tuya en tamaño y sector.
¿La certificación BRC o IFS sustituye al APPCC/HACCP legal?
No. El sistema HACCP es una obligación legal derivada de la normativa alimentaria (independiente de BRC o IFS). Ambos estándares privados incorporan y refuerzan los requisitos de HACCP dentro de su checklist, pero no eximen de las obligaciones legales de seguridad alimentaria vigentes en cada país.
Aviso: este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el asesoramiento de un consultor especializado en seguridad alimentaria ni la información oficial de BRCGS, IFS o del organismo certificador correspondiente. Antes de tomar decisiones sobre qué estándar implantar o qué presupuesto contratar, confirma los requisitos vigentes y las tarifas aplicables directamente con las fuentes oficiales.
Gestionar la documentación, los registros HACCP y las evidencias que exigen auditorías como BRCGS o IFS Food de forma dispersa (hojas de cálculo, carpetas compartidas, papel) es una de las causas más frecuentes de no conformidades y de auditorías más largas de lo necesario. IgeraIndustria ayuda a los responsables de calidad y sostenibilidad a centralizar la documentación normativa, hacer seguimiento de vencimientos y evidencias, y llegar a la auditoría con la trazabilidad organizada, reduciendo el tiempo de preparación previo a la certificación.